12 abr. 2011

Armada recupera misilera Chipana y vuelve a Punta Arenas

Prensa Radio Santiago   Fecha : 11/04/2011

titularUna de las postales del fatídico 27-F en la Base Naval de Talcahuano fue sin duda la imagen de la LM “Chipana”, montada y escorada sobre uno de los muelles de ASMAR, donde fue arrastrada por la marejada del tsunami que arrasó con la bahía de Concepción.
Trece y medio meses después de dichos sucesos la unidad, a la que muchas personas a lo largo del país dieron por perdida luego de ver las impactantes imágenes difundidas por televisión, navega rumbo a su puerto base de Punta Arenas, Tercera Zona Naval, para incorporarse al Comando de Misileras Sur y volver a sus actividades operativas en la zona austral de nuestro país, bajo el mando de su Comandante, el Capitán de Fragata Fernando Borcoski Pinto.
El regreso operativo de esta valiosa unidad de combate no hace más que refrendar la recuperación de las capacidades de ASMAR Talcahuano en cuanto proporcionar servicios logísticos a las diversas unidades de la Armada de Chile. Si bien los daños causados por el terremoto y maremoto del año pasado fueron enormes, el esfuerzo desplegado por el personal naval y civil ha permitido devolver la operatividad a los astilleros, permitiendo la realización de los trabajos de revisión y mantención de diversas unidades, la continuación de los trabajos de modernización de los “Simpson”, de Chile, y “Shyri” de Ecuador, y la mencionada recuperación de la “Chipana”, entre otras tantas labores durante el último año.


La odisea del 27 de febrero


La LM “Chipana” había arribado a Talcahuano el 10 de febrero de 2010 para iniciar su período regular de reparaciones. Estos trabajos se realizan cada 3 años y tienen una duración promedio de 5 meses.
En las primeras dos semanas de las reparaciones al buque se le había desmontado parte importante de sus equipos, siguiendo rigurosamente la planificación de la planta ASMAR Talcahuano. Así es como la noche del 27 de febrero sorprendió al buque en una condición vulnerable ante un evento de tales proporciones, sin capacidad de utilizar ninguno de sus motores ni equipos. No quedaba otra opción más que aferrarse al muelle con las espías de amarre y prepararse para enfrentar las posibles averías que se produjeran en el buque.
Esa noche se encontraba a bordo solamente la guardia compuesta por 8 hombres y lideradas por el Oficial de Guardia, Teniente 2º Cristián Ochsenius. El terremoto no causó daños en el buque, pero las fuertes corrientes que minutos más tarde se produjeron, provocaron que buques y diques a la deriva golpearan la misilera, sin graves consecuencias. Luego vino una violenta bajada de marea la que, pese a los arriesgados esfuerzos del personal, produjo el corte de la mayor parte de las espías que afirmaban el buque al muelle. En estas condiciones, momentos más tarde llegó el desborde del mar sobre el muelle.
Afortunadamente, el personal, junto a su Comandante, pudo salir del buque segundos antes que llegara la ola y protegerse en un segundo piso de una oficina a pocos metros del muelle. Aunque mojados por el agua de mar, todos resultaron ilesos.
La “Chipana”, sin embargo, no tuvo suerte: terminó posado sobre el muelle con una escora de 35 grados a Babor, con daños en su casco, ejes y hélices, pero afortunadamente sin verse afectados los equipos que aun se mantenían en su interior.
Un buque vuelve a la vida
El primer desafío que se presentaba era el de desvarar el buque, tarea compleja si se consideran las 250 toneladas del buque en esas condiciones. En segundo lugar se debió enfrentar la recuperación de todos los daños sufridos por el buque y los equipos que se encontraban en taller afectados por el agua de mar, todo lo anterior con un astillero absolutamente afectado por el terremoto y tsunami.
Para la primera tarea de desvarar el buque se conformó un equipo de especialistas que junto con personal de ASMAR elaboraron un plan de salvataje. Para la maniobra se contó con el apoyo de la grúa Yagana, de propiedad de ENAP, traída desde Punta Arenas. Luego de rigurosos cálculos y trabajos de preparación, se logró dejar nuevamente a flote al buque el día 1 de junio del 2010.
Para la reparación y recuperación de los daños sufridos por el buque y sus equipos, fue clave la capacidad de recuperación que tuvo la planta de ASMAR Talcahuano. En pocas semanas, sus talleres comenzaban a reactivar sus procesos y en algunos meses lograr niveles de eficiencia y productividad similares a los previos al terremoto.
Dentro de los principales trabajos ejecutados se puede mencionar la recuperación total de las líneas de ejes y hélices, recuperación de componentes electrónicos totalmente destruidos por el agua de mar, reparación de los daños en el casco producto de los impactos durante la emergencia, recuperación de todo el material perdido arrastrado por el agua.
El listado de trabajos es largo., sin embargo, al considerar la magnitud de la emergencia sufrida, el plazo logrado para recuperar la totalidad de las capacidades, nos llena de orgullo y nos permite sentirnos tranquilos que cumplimos con nuestra tarea. Hoy, la “Chipana” vuelve a su puerto base totalmente operativa, lista a seguir resguardando la paz y la vida en el mar en los mares australes o en cualquier otro lugar de Chile donde se le requiera.


La Lancha Misilera “Chipana”


La LM “Chipana” es un buque de combate, del tipo misilera, con puerto base en Punta Arenas y dependiente de la Tercera Zona Naval. Esta unidad es una de las tres SAAR IV clase “Reshef”, de origen israelí, que tiene nuestra Armada y la segunda de ellas en ser incorporada al servicio de Chile en el año 1980.
Las principales características de este tipo de unidades son su gran capacidad ofensiva y alta velocidad, lo que sumado a su reducido tamaño las hace un instrumento táctico altamente eficaz, especialmente en la zona de los canales. Junto con lo anterior, en Chile, estos buques se han caracterizado por el entusiasmo y compromiso de sus tripulaciones, las que sobreponiéndose a la adversidad de la zona austral en que operan se mantienen unidas y prestas a cumplir su misión.

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