27 de oct. de 2008

Helicópteros y aviones de ataque en la Aviación Naval de Chile. Parte I (Blog Faro Portales)

Al pensar en el poder disuasivo de la Armada de Chile, lo primero que salta a la vista es la Escuadra Nacional, pero no se piensa inmediatamente en nuestra Aviación Naval. Considerando que actualmente se ha completado la renovación de las unidades de nuestra Escuadra con fragatas inglesas (Tipo 22 y 23) y Holandesas (Clase L y M ) dotadas de los más modernos sistemas de guerra antisuperficie, antiaérea y antisubmarina existentes en Latinoamérica, nuestra Aviación Naval resulta aún más opacada.

No obstante, la Aviación Naval de Chile tiene una larga e interesante historia que se remonta a la época de la I Guerra Mundial -siendo una de las primeras en Latinoamérica- en la que ha pasado por periodos altos y bajos. A pesar de que nunca se ha concretado la adquisición de un portaaviones y su correspondiente ala embarcada, que es la manifestación por excelencia del poder aeronaval, la Aviación Naval de Chile ha logrado paso a paso ir dotando a sus medios aeronavales de capacidad de ataque, la que se ha ido incrementando sostenidamente a partir de la década del 70, a tal punto que en un par de años, a pesar de aún no contar con un portaaviones, la Aviación Naval de Chile será un de las más importantes de Latinoamércia.

Esta entrada se divide en tres partes o capítulos que se publicaran sucesivamente. En la primera, se realizará una reseña histórica de la Aviación Naval chilena desde sus orígenes hasta la década del 50, en la segunda, se verán los helicópteros y aviones de ataque con que contó la Aviación Naval entre la década del 60 y del 80, y en la tercera, los de la década del 90 y primera del 2000 que son los que están actualmente en servicio.


I. ORÍGENES DE LA AVIACIÓN NAVAL DE CHILE

1. Primeros pilotos y aeronaves: La Aviación Naval de Chile fue una de las primeras en Latinoamérica. Sus inicios se remontan al Reglamento Administrativo de la Armada que estuvo en vigencia desde 1915 y que consideraba la existencia de un arma aeronaval y disponía que la Aviación Naval estuviera bajo el control de la Dirección de Artillería y Fortificaciones. El 26 de abril de 1916, se dio inicio al primer curso de aviadores navales en la recientemente creada Escuela de Aeronáutica Militar de El Bosque, en Santiago, titulándose el mismo año el primer marino como piloto, el Contador 3º Carlos Yánquez Cerda, graduándose también de este primer curso el Torpedista Luis Farías y el Guardiamarina Enrique de la Maza.

Foto de oficiales navales que recibieron instrucción en la Escuela Aeronáutica Militar tomada de la Revista de Marina.

En 1919 el Servicio de Aviación Naval da inicio a sus actividades de vuelo con la llegada de sus primeros aviones navales entregados por Inglaterra como compensación por la confiscación –a causa de la I Guerra Mundial- de varias unidades navales en construcción para Chile en dicho país, las que fueron entregadas a la Real Armada Británica. Chile recibió a título de compensación 50 aviones, de los cuales, una partida de 11 hidroaviones pasaron a conformar las primeras unidades de la Aviación Naval;

6 Short 184.

2 Sopwith Baby.

2 Avro 504.

1 bote volador biplano Felixtone F-2A.

(La página Web de la Armada señala que fueron 11, pero algunos autores indican que fueron 14 los aviones recibidos por la Armada).

El primer vuelo de un avión naval fue realizado por un hidroavión Sopwith Baby en el puerto de Talcahuano el día 03 de julio de 1919.

Perfil del Hidroavión Sopwith Baby N-2103 que protagonizó el primer vuelo en Talcahuano, elaborado por Juan Carlos Velasco y tomado del excelente blog sobre aviación chilena, "El Observador Aeronáutico".

El Avro 504 era un avión biplano fabricado en Gran Bretaña que comenzó a operar en 1913 siendo muy utilizado durante la I Guerra Mundial. Se lo empleaba como avión de entrenamiento. A la Aviación Naval llegaron dos de estos aviones pero no he encontrado mayor información ni fotografías de sus operaciones en nuestro país.


2. Primeras operaciones aeronavales: Las primeras operaciones aeronavales se llevaron a cabo en 1919 con un hidroavión Sopwith Baby que fue embarcado a bordo del Crucero Acorazado O’Higgins (3º) desde donde era izado y arriado con una pluma. El crucero O´Higgins había arribado a nuestro país en julio de 1898 proveniente de Inglaterra, donde nuestro país encargó su construcción, siendo retirado de servicio en 1933. Durante su larga vida operativa fue protagonista de algunos hechos históricos importante como el Abrazo del Estrecho en 1899, pero también fue protagonista de un hito muy relevante para nuestra Aviación Naval que no siempre se recuerda o destaca; en 1919, sobre su cubierta nació nuestra aviación naval embarcada con los Sopwith Baby, cuando esta actividad recién comenzaba. El primer portahidroaviones –antecesor de los actuales portaaviones- fue el buque francés Foude, que comenzó a operar en 1911 llevando a los hidroaviones en hangares bajo su cubierta principal desde donde eran depositados en el mar mediante grúas. A este buque le sucedió el crucero británico HMS Hermmes, convertido en portahidroaviones en 1913. En septiembre de 1914 el portahidroaviones japonés Wakamiya lanzó el primer raid aeronaval bombardeando objetivos terrestres. (Extractado de los “Portahidroaviones” de Wikkipedia).

Considerando lo anterior, resulta muy destacable que la Armada -a tan sólo ochos años de haber comenzado a operar el primer portahidroaviones- decidiera incursionar en este incipiente desarrollo de la aviación naval, y apenas contó con sus primeras aeronaves (1919) embarcó un hidroavión en el crucero O’Higgins, obteniendo con ello sus primeras experiencias en la operación de medios aeronavales embarcadas, que en la década del 30 continuaría desarrollando a bordo del legendario acorazado Almirante Latorre.

Foto del Crucero Acorazado O’Higgins 3º subida por Mighty_B a Base Naval. Lamentablemente no he encontrado fotografías del Sopwith Baby embarcado en este crucero.


3. Primera base aeronaval: En 1921, la Aviación Naval se instaló en la caleta Las Torpederas en Valparaíso, la que fue su primera base y desde la cuál se realizaron los primeros raid por nuestra costa. El 30 de agosto de 1921 tres hidroaviones Short 140 realizaron una operación sin precedentes para la época; volaron desde Valparaíso a Coquimbo para probar el material y participar en ejercicios con la Escuadra fondeada en aquel puerto. La operación no estuvo exenta de percances ya que de los tres hidroaviones que despegaron a las 08:30 hrs. de la base Las Torpederas, sólo uno llegó sin novedades a Coquimbo a las 13:30 hrs. de aquel día, ya que los otros dos tuvieron dificultades en su vuelo debido a la densa neblina que cubría la zona debiendo amarar cuando se les acabó el combustible, y sólo fueron encontrados en la madrugada del día siguiente por el cazatorpedero Almirante Uribe que había salido en su búsqueda. Los reabasteció de combustible y pudieron completar su viaje sin novedad. (Extracto del artículo “Histórica hazaña de hidroaviones” de Manuel Chamorro M.).

Fotografía del bote volador Felixtone F2A operando desde la Base Aeronaval Las Torpederas tomada de la Revista de Marina. El F2A, por sus dimensiones, no podía embarcarse en el crucero O'Higgins como los Sopwith Baby, por lo que operaba permanentemente desde la Base Las Torpederas. Era sacado de su hangar directamente al mar, desde donde despegaba.

Otra fotografía de la Base Las Torpederas y del bote volador Felixtone F2A, tomada desde el Portal de los Siete Mares.


II. NACIMIENTO INSTITUCIONAL Y PRIMERAS ADQUISICIONES:

1. A pesar de los avances y desarrollo alcanzado por la aviación naval a partir de 1916, recién el 16 de marzo de 1923 el Presidente de la República, don Arturo Alessandri Palma, firmó el Decreto Supremo Nº196 que regularizó las actividades de la Aviación Naval haciéndola depender y formar parte integrante de la Armada, ya que hasta ese entonces era controlada por la Inspección General de Aviación, siendo esta consolidación orgánica la que le permitió un mayor crecimiento y desarrollo a la Aviación Naval chilena, así como lograr algunos hitos importantes, como el primer salto en paracaídas sobre el mar en Sudamérica y varios vuelos de larga distancia sobre la costa nacional.


2. Dos años más tarde, en 1925, la Aviación Naval realiza sus primeras compras oficiales de material aeronaval, adquiriendo 18 aeronaves:

8 botes voladores Dornier Wall.

6 hidroaviones Avro 504-N.

4 hidroaviones Fairey III-F.

Con la llegada de este importante material, surgió la necesidad de contar con las instalaciones necesarias para su operación, por lo que el mismo año se inauguran las actividades en la nueva Base Aeronaval de Quintero.

Los Dornier Wall llegaron a nuestro país en tres partidas; la primera -de cuatro aparatos- llegó en agosto de 1926, otros dos llegaron a fines de ese año y los dos últimos, lo hicieron en 1928, pasando a integrar el 1º Grupo de Aviación Naval. Recibieron los números de matrícula del 10 al 18, y curiosamente, no se empleo el Nº13 por simple superstición. A estos aviones les tocó continuar la senda iniciada por los hidroaviones Short con su viaje de Valparaíso a Coquimbo, marcando nuevos hitos en la historia de la Aviación Naval de Chile; En febrero de 1927, tres Dornier Wall realizaron el primer vuelo de larga distancia entre Quintero y Talcahuano, y poco más tarde, realizaron una segunda travesía desde Quintero a Antofagasta. Estos vuelos de larga distancia serían el preludio de otro gran hito ocurrido el 29 de febrero de 1932 cuando los Dornier Wall Nº 15 y 17 realizaran el primer vuelo por instrumentos, sin ver la costa, desde Quintero hasta Puerto Montt. El viaje de ida incluyó una escala en Talcahuano, pero el de regreso –el 05 de marzo- se realizó sin escalas, completándose una distancia de 1.213 Km en 6 horas y 50 minutos.

Foto del bote volador Dornier Wall Nº16 perteneciente a la Armada tomada de la página web de la Fach.

Perfil del Dornier Wall Nº14 de la Armada tomado de Quinteroweb.

Los Avro 504-N eran una de las últimas versiones del avión de entrenamiento británico Avro 504 de cuya primera versión nuestra Aviación Naval recibió dos en 1919. En esta oportunidad se adquirieron cuatro Avro 504-N, siendo esta versión también empleada para el entrenamiento, con la diferencia que era biplaza. En este caso tampoco he encontrado información o fotografías de su operación en Chile.

Los Fairey III-F llegaron a Chile en 1927, asignándole la Armada los números de serie del 23 al 26. Pasaron a integrar el 2º Grupo de Aviación Naval y durante la década del 30 operaran embarcados en el acorazado Latorre y el buque madre de submarinos Araucano.

Foto de los Fairey III-F de la Armada tomada de Quinteroweb.


III. PERDIDA DE LA AVIACIÓN INSTITUCIONAL Y OPERACIONES DE HIDROAVIONES EMBARCADOS:

1. En 1930 el Presidente de la República don Carlos Ibáñez del Campo, terminó con la orgánica creada en 1923 mediante un Decreto con Fuerza de Ley por el que refundió los servicios de la Aviación Naval con los de la Aviación Militar -los que quedaron a cargo de una Subsecretaria de Aviación dependiente del Ministerio del Interior- para dar nacimiento a una nueva institución, la Fuerza Aérea Nacional, que posteriormente se denominó Fuerza Aérea de Chile, lo que implicó que la Armada debió traspasar todo su material de vuelo, personal e incluso la base de Quintero a la nueva institución, medida a la cuál se opuso infructuosamente ya que la privaba de tener un servicio aéreo institucional.


2. A pesar de que la Aviación Naval perdió su institucionalidad y la gran parte de su personal y material, es en este periodo cuando la Aviación Naval realiza actividades emblemáticas en el desarrollo del ala fija embarcada; operación de hidroaviones desde el acorazado Latorre y envío de oficiales a calificar como pilotos navales en EE.UU., por lo que pese al decreto de ibáñez, la Armada continuara desarrollando sus actividades aeronavales.

El Acorazado Almirante Latorre (1º) es sin lugar a dudas una de las unidades más emblemáticas que a poseído nuestra Armada. Luego de tomar parte en la I Guerra Mundial, el acorazado Latorre–de 32.960 toneladas de desplazamiento- fue incorporado a nuestra Escuadra en agosto de 1920 convirtiéndose en el acorazado más poderoso de Latinoamérica con sus imponentes diez cañones de 14". Sirvió hasta febrero de 1958, fecha en la cual fue dado de baja.

Foto del Acorazado Almirante Latorre subida por Super_Dreadnought a Base Naval.

Desde el crucero O’Higgins ya se operaba con hidroaviones embarcados –los Sopwith Baby- desde 1919, por lo que una vez incorporado el acorazado Latorre también se embarcaron algunos Sopwith Baby para realizar espoteo aéreo en ejercicios de tiro durante la década del 20, hasta que en la década del 30 la Aviación Naval chilena da otro paso importante.

En 1927, fruto de las primeras adquisiciones de la nueva institución, llegaron a nuestro país los hidroaviones Fairey III-F. El 19 de noviembre de 1928 se formó una comisión para la evaluación de las modernizaciones que requería el acorazado, comenzándose a realizar los trabajos el 25 de junio de 1929 en el astillero británico. Entre las modernizaciones realizadas, estaba la instalación de una catapulta en toldilla (popa) para el lanzamiento de hidroaviones. El Latorre zarpó de Inglaterra el 05 de marzo de 1931 arribando a nuestro país el 12 de abril del mismo año, iniciando nuestra Aviación Naval una nueva etapa en la operación de aeronaves embarcadas con los Fairey III-F lanzados por una catapulta desde la toldilla del acorazado, lo que representaba un claro avance respecto a la anterior experiencia con los Sopwith Baby, que requería ser desembarcados del buque desde donde operaban mediante una grúa para luego despegar desde el mar. Ahora, con la incorporación de este un nuevo adelanto -la catapulta de lanzamiento- nuestra Aviación Naval mejorara sus operaciones con hidroaviones embarcados, pero además, ésto revela una clara intención de la Armada de ir incorporando prontamente los avances que se van desarrollando en el campo de la aviación naval internacional.

Foto del acorzado Latorre en Valparaíso donde se aprecia claramente su catapulta de lanzamiento de hidroaviones. Subida por Migthy_B a Base Naval.

Foto del Fairey III-F, matrícula Nº3, suspendido en la grúa del Latorre -al parecer- para ser colocado en la catapulta. Subida por iboris al Foro Naval.

Foto del Fairey III-F Nº3 instalado en la catapulta del acorazado Latorre previo a su lanzamiento subida por Dicc93 al Foro Naval.

Foto del acorazado Latorre con un Fairey III-F, matrícula Nº2, en la catapulta entes de su lanzamiento, donde incluso alcanza a aparecer nuestra “estrella solitaria”. Subida por iboris al Foro Naval.

Foto que al parecer es una secuencia de la anterior en que aparece el mismo Fairey III-F Nº2 siendo catapultado del Latorre. Tomada de la página web de la Armada.

Foto de otro lanzamiento de un Fairey III-F desde el acorazado Latorre subida por Hans-Stuka al foro Solomaquetas.

Foto del acorazado Latorre sobrevolado por un hidroavión que se parece al Fairey III-F, pero me da la impresión que es otro modelo, ya que sus alas se ven más largas. De todas manera la incluyo ya que es una hermosa fotografía, de hecho se trata de una postal que extraje de la excelente página de filatelia chilena, Chilecollector.


3. El Acorazado Almirante Latorre no fue el único buque chileno que operó con hidroaviones embarcados, ya que según afirma el Capitán de Corbeta de la Marina de Guerra de Perú en su artículo “Portaaviones en las armadas de Sudamércia” publicado en la página web “Historia y Arqueología Marítima”, el Buque Madre de Submarinos “Araucano” también embarcaba un Fairey III-F. En internet hay muy poca información sobre esta embarcación y la página de la Armada no hace referencia a la operación con hidroaviones, indicando sólo algunos datos generales como que fue construido en Inglaterra en 1929 y arribó a Chile al año siguiente, siendo retirado de servicio en 1959. El único antecedente que he encontrado que corroboraría este hecho lo encontré en un foro -que no recuerdo cuál es- donde alguien subió una fotografía de la página de un libro en que aparecen los perfiles de algunos buques de nuestra Escuadra, entre ellos, el Araucano, y sale dibujado a popa con lo que parece ser una catapulta de lanzamiento de hidroaviones.

Foto del Buque Madre de Submarinos Araucano tomada de la página web de la Armada.

Ampliación de la página del libro en que aparece el perfil del Araucano y su posible plataforma de lanzamiento de hidroaviones a popa.

Resulta muy probable que Chile haya ordenado la construcción de este buque provisto de una catapulta de lanzamiento de hidroaviones, considerando que fue construido 1929, el mismo año en que el acorazado Latorre entró a los astilleros para sus modificaciones que incluían la instalación de una catapulta. Lamentablemente no he encontrado una información más precisa o una fotografía que confirme que el Araucano también operó con un Fairey III-F embarcado.


4. En aquella década del 30, la Armada siguió persistiendo en su intento de contar con una Aviación Naval orgánica, especialmente en 1931 y 1932, lo que lograría en 1939 cuando se crea nuevamente la especialidad de Aviación en la Armada, y en 1942, cuando se le asignan algunos aviones que había cedido EE.UU. a nuestro país. Chile recibió 15 unidades del hidroavión Vought OS2U-3 Kingfisher de los cuáles nueve venían destinados a la Fuerza Aérea y los seis restantes venían destinados a la Armada, los que arribaron a la Base Naval de Talcahuano desde donde operaron, pero debido a la carencia de personal especialista fueron traspasados a la Fuerza Aérea, primero operando con pilotos navales y luego definitiva y completamente. Aunque no lo podría afirmar, todo indica que estos aviones fueron los primeros a los que se les pinto un ancla en la cola como signo distintivo de nuestra Aviación Naval y que perdura hasta nuestros días.

No he encontrado una fotografía de los OS2U Kingfisher que operaron en la Aviación Naval, pero sí encontré esta fotografía de uno de estos hidroaviones que recibió la Fuerza Aérea en la página web de la Fach.


5. En 1945, de acuerdo a las experiencias obtenidas en la II Guerra Mundial, la Armada envió a diez oficiales para obtener el título de aviadores navales en la Armada de los EE.UU., estos pilotos navales llegaron a calificar y a operar aviones caza y torpederos a bordo del portaaviones USS Wright, sentándose las bases que impulsaron el renacimiento de la Aviación Naval en 1953.


IV. RESURGIMIENTO INSTITUCIONAL Y PRIMEROS HELICÓPTEROS:

1. El 04 de julio de 1953, durante el segundo periodo presidencial de don Carlos Ibáñez del Campo –30 años después de que dictara el Decreto que le significó a la Armada perder su aviación- firma el Decreto con Fuerza de Ley Nº149 con el fin de reactivar el Servicio de Aviación Naval mediante el cuál se autorizó a la Armada para adquirir helicópteros y aviones de transporte, limitando a éstos a uno por Zona Naval, disponiendo que éstos fueran operados y pilotados por personal naval. En virtud de este decreto, la Armada adquirió:

4 aviones de transporte Beechcraft D18S.

4 helicópteros Bell 47 G (UH-13).

A partir de este Decreto se comienza a consolidar definitivamente la Aviación Naval de Chile, lo que se logra –en el plano formal- con la promulgación del Decreto Supremo Nº235 de 1954 que aprobó el Reglamento Orgánico de la Armada, donde quedó establecida la calidad de Fuerza de Apoyo Operativa de la Aviación Naval y se autorizó a la Armada a adquirir los medios aéreos que fueran necesarios para el cumplimiento de su misión. Debido a la imposibilidad de recuperar su antigua Base de Quintero –traspasada a la Fuerza Aérea- la Aviación Naval se radica en la nueva Base Aeronaval El Belloto, en la que reanudará sus actividades.


2. Los Beechcraft D18S: El 27 de enero de 1954 en las instalaciones de la planta Beechcraft Corporation en Wichita, EE.UU se entregaron a la Armada tres aviones de transporte Beechcraft D18S que recibieron como matrícula los números 101, 102 y 103. En una operación sin precedentes en nuestra Aviación Naval, los pilotos navales chilenos que recibieron estas aeronaves las trajeron a nuestro país, debiendo para ello sobrevolar todo el centro y sur de Norteamérica, América Central y recorrer todos los países de la costa del Pacífico de Sudamércia, con un recorrido de 4.500 millas náuticas, convirtiéndose en el vuelo más largo que a la fecha había realizado la Aviación Naval. La primera ciudad chilena en la que aterrizaron estos aviones fue Arica, luego fue Antofagasta y finalmente llegaron al aeropuerto de Los Cerrillos en Santiago. El 21 de octubre de 1954 se desplazaron a su cede de operaciones en la Base Aeronaval El Belloto donde de inmediato comenzaron con sus operaciones como apoyo a las unidades de la Escuadra y de vigilancia aeromarítima. (Extractado del artículo “Aviones para la Aviación Naval” de don Manuel Chamorro M.).

Foto de los Beechcraft D18S y la dotación que los trajo a Chile tomada del artículo citado.


3. Bell 47-G, primer helicóptero embarcado: Como se señalo, en virtud del Decreto con Fuerza de Ley Nº149 de 1953 la Armada adquirió cuatro helicópteros Bell 47-G, los que fueron denominados por la Armada como SH-9, siendo los primeros helicópteros con que contó la Aviación Naval.

El 26 de enero de 1955, un helicóptero Bell 47-G, al mando del capitán de Corbeta Gastón Lagos Carretón, fue embarcado en el crucero Capitán Prat de la Escuadra Nacional con el objeto de acompañar al Presidente de la República Carlos Ibáñez del Campo en una gira por el norte del país que incluyó la visita a los puertos de Arica, Iquique y Antofagasta. Fue la primera vez que un helicóptero de la Aviación Naval se embarcó en una unidad perteneciente a la Escuadra. En dicha gira, se realizaron ejercicios demostrativos ante un entusiasta público que nunca había visto a un helicóptero despegando desde un buque.

El 27 de abril del mismo año se embarca -ya como dotación- un helicóptero Naval en la Escuadra operando desde los cruceros Capitán Prat y O’Higgins, donde realiza distintas maniobras como; avistamientos en alta mar, seguimiento de torpedos, señalizaciones de tiro, transporte y maniobras de salvataje, lo que marcó un verdadero hito en cuanto a operaciones aeronavales en Chile, convirtiéndose estos helicópteros en los ojos de la Escuadra en alta mar.

Foto de un Bell 47-G en el crucero Capitán Prat subido por Kako al foro War2hobby.

El 19 de enero de 1957 la Aviación Naval chilena marca otro importante hito al embarcar un helicóptero Bell 47-G en el transporte Angamos para operar con la flotilla antártica en vuelos de reconocimiento y transporte, siendo el primer aparato aeronaval en operar en dicha zona. Diez años más tarde, helicópteros de la Aviación Naval embarcados en el AP-45 Piloto Pardo protagonizaron dos emblemáticos y riesgosos rescates en la Isla Descepción ubicada en el Territorio Antártico Chileno en los años 1967 y 1968. (Texto extractado del artículo “Primer helicóptero embarcado”, escrito por don Manuel Chamorro M.).

Aunque no es de la mejor resolución, el artículo citado incluye esta fotografía en la que aparece operando un Bell 47-G sobre la cubierta del AP-45 Piloto Pardo.

No encontré ninguna fotografía del Bell 47-G en aquella expedición antártica en el transporte Angamos, pero sí unas fotografías de la comisión antártica de 1966 a la Base Arturo Prat, realizada en el mítico AP-45 Piloto Pardo, que en aquella expedición llevaba dos helicópteros embarcados. Aunque tengo dudas de si realmente se trata de un Bell 47-G.


COMENTARIOS FINALES:

1. Cuando revise las fuentes se dará cuenta que el texto de la entrada no tiene nada de original, he sacado algo de todas ellas, así como de diversos foros. La única finalidad de la entrada es agrupar y ordenar la información dispersa por la Web, dando a los hechos un orden cronológico para de ese modo tener una mejor perspectiva histórica de la evolución de la Aviación Naval, lo que se logra de mejor manera con el apoyo del material fotográfico incorporado, el que he extraído de diversos foros, pero principalmente del foro Base Naval.

2. Al repasar la historia de los orígenes de nuestra Aviación Naval sorprende lo visionario que fue nuestra Armada al comprender tempranamente -en los inicios de la aviación mundial- la importancia que significaría el contar con medios aéreos dentro de la institución. También resulta digno de destacar la perseverancia y porfía que mostró en su intención de contar con una Aviación Naval, que no decayó ni aun cuando debió ceder todos sus medios a los que hoy es la Fuerza Aérea en la década del 30, ya que un acto casi de rebeldía siguió con sus actividades aeronavales he incluso se dio maña de reabrir por su cuenta la especialidad de Aviación Naval. El segundo decreto de Ibáñez que a mediados del 50 que reactivó la Aviación Naval en la Armada no vino más que ha formalizar una actividad que la Armada, en realidad, nunca abandono.

3. Especial reflexión merece el truncado proyecto de incorporar un portaaviones a la Armada. La Armada fue pionera en Latinoamérica en embarcar aviones en las unidades de la Escuadra, lo hizo apenas recibió sus primeras aeronaves embarcando en 1919 un hidroavión Sopwith Baby en el Crucero Acorazado O’Higgins 3º, y no se detuvo ahí, en 1931 continuó con los hidroaviones Fairey III-F a bordo del Acorazado Almirante Latorre incorporando una catapulta de lanzamiento, y en 1945 envió oficiales a EE.UU para formarse como pilotos navales y operar desde un portaaviones. Pese a ser pionero en lo que hoy se conoce como ala fija embarcada, Chile nunca llegó a concretar su aspiración de contar con un portaaviones, al contrario de Brsil y Argentina, que sí lograrían incorporar portaaviones a sus Armadas en la segunda mitad de la década del 50.

4. Si ud. desea corregir, complementar o aportar con más información o material fotográfico esta entrada, sólo hágamelo llegar mediante correo electrónico a faroportales@yahoo.com. y con gusto hare las correcciones que sean necesarias.


Fuentes principales:

- “Aviación Naval. Antecedentes Históricos” de la página Web de la Armada de Chile.

- “75 años de la Aviación Naval de la Armada de Chile”, de Oscar Aranda Mora, publicado en Revista de Marina.

- “Un albatros de 80 años”, de Claudio Cáceres Godoy y Alessandro Boca, publicado en SIAL.

- “Aviones de ayer” de Base Aérea de Quintero de la página Quinteroweb.

- “Histórica hazaña de hidroaviones”, de Manuel Chamorro Moreno, publicado en el Portal de los Siete Mares.

- “Aviones para la Aviación Naval”, de Manuel Chamorro Moreno, publicado en el Portal de los Siete Mares.

- “Primer helicóptero embarcado”, de Manuel Chamorro Moreno, publicado en el Portal de los Siete Mares.


Entradas relacionadas:

- “Helicópteros y aviones de ataque en la Aviación Naval de Chile. Parte II”.

- “Helicópteros y aviones de ataque en la Aviación Naval de Chile. Parte III”.


1 comentario:

chiguanes dijo...

Muy interesante la pagina, aun para quienes no somos marinos. El iquique se encuentran dos cañones que fueron del Latorre, en el sector del marinero desconocido, aunque las torrecillas no estan ya ubicables, creo pasaron por chatarra ,por desidia mas bien. Fueron instalados hace unos tres años, luego de estar tirados por una eternidad en el ex estadio de cavancha.
La verdad, las cupulas eran redondeadas y no se parecen a lo que se aprecia en las fotos. Si alguien tiene mayor claridad respecto a esto seria bueno saber la version correcta.