17 ene. 2011

El mayor buque científico del país será desvarado en Asmar a un año del maremoto

La nave presenta abollones, pero su estado es bueno. Aún restan casi dos años de construcción, pues su entrega se prevé para fines de 2012. 
FABIÁN ÁLVAREZ 

TALCAHUANO.- Quedó engalanado para su bautizo. La botadura al mar estaba programada para la noche del 27 de febrero del año pasado y su madrina sería la ex Presidenta Michelle Bachelet. Pero pocas horas antes, el terremoto hizo saltar el mecanismo que lo mantenía fijo en la grada de lanzamiento de los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) y con el maremoto se fue al mar, con cinco tripulantes.

Es el buque científico de la Armada "Cabo de Hornos", la versión 2.0 del tradicional "Vidal Gormaz", que tras 45 años de servicio se "jubiló" en agosto último, sin hacer la posta todavía con su sucesor.

El "Cabo de Hornos" -de 74,1 metros de largo y 19,14 de ancho- será una de las cuatro naves más modernas de su tipo en el mundo, y tuvo un costo de US$ 62 millones.

Once meses lleva varado en una playa de Asmar. Pero el 30 de este mes tocará finalmente el agua salada, ahora sin bautizo y luego de una compleja maniobra a cargo de ingenieros de Asmar y de la empresa holandesa de transporte pesado Mammoet.

Este miércoles comenzará la etapa dura del salvataje, cuyo costo llega a los US$ 5,6 millones, monto que cubre el seguro. Se lo nivelará y levantará para ver si tiene daños en la parte de apoyo en la tierra y, entre el 27 y el 30 de este mes, se realizará la maniobra en el dique, para salir al mar.

La ola que barrió con el astillero hizo dar tumbos al "Cabo de Hornos" y golpear su casco contra estructuras sólidas. La proa o nariz de la nave da cuenta de esos impactos, pues está torcida. Pero más allá de los abollones, está en buen estado, comenta el jefe del Departamento Técnico de Construcción Naval de Asmar, Sergio Díaz.

Al varar tenía terminado el 90% de la estructura principal e instalados los sistemas de propulsión y generación eléctrica, entre otros. Así como está, sin los equipos de investigación, vale US$ 28 millones.

Se estima que estará en operaciones hacia fines de 2012. Esto, porque su puesta en marcha depende de la llegada al país de nuevas piezas, ya que las que estaban listas para ser instaladas se las llevó el maremoto.

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